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Apostoloteca ORACIONES MISIONERASUSADAS EN EL X CONIAM


Ofrecimiento de obras.

Al comenzar el nuevo día, Señor, te pido que me ayudes, me libres de todo mal, de todo peligro y de todo pecado; que sean buenas mis palabras, mis miradas, mis sentimientos, mis acciones y el fondo de mi corazón.
Te ofrezco, Señor, todos mis pensamientos, obras y trabajos de este día. Bendícelos a fin de que no haya ninguno que no sea hecho por tu amor. Amén.

Himno de la mañana

Dejado ya el descanso de la noche, despierto en la alegría de tu amor, concédeme tu luz que me ilumine como ilumina el sol.
No sé lo que será del nuevo día que entre luces y sombras viviré, pero sé que, si tú vienes conmigo, no fallará mi fe.
Tal vez me esperen horas de desierto amargas y sedientas, mas yo sé que, si vienes conmigo de camino, jamás yo tendré sed.
Concédeme vivir esta jornada en paz con mis hermanos y mi Dios, al sentamos los dos para la cena, párteme el pan, Señor.
Recibe, Padre santo, nuestro ruego, acoge por tu Hijo la oración que fluye del Espíritu en el alma que sabe de tu amor. Amén.

Intercesiones

Proclamemos la grandeza de Cristo, lleno de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a Él diciendo:

Concédenos, Señor, tu Espíritu.
Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría. - y de inocencia para que, al llegar a la noche, podamos alabarte con gozo y limpio de pecado. Que baje hoya nosotros tu bondad
- y haga prósperas las obras de nuestras manos. Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz - para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.
Mira con bondad a cuantos se han encomendado a nuestras oraciones y enriquécelos con toda clase de bienes.

Quédate con nosotros Señor

Quédate con nosotros, Señor, esta noche.
Quédate para adorar, alabar y dar gracias por nosotros mientras dormimos; para hacer que baje del cielo tu misericordia sobre el mundo; para socorrer, desde los Tabernáculos de la tierra, a las benditas almas que sufren en el Purgatorio su prolongada noche de dolor y de pena.
Quédate con nosotros para apartar la justa ira de Dios de nuestras populosas ciudades que, con sus densísimas nubes de vicios y crímenes, claman venganza al cielo. Quédate con nosotros, para guardar a los inocentes, para sostener a los tentados, para levantar a los caídos, para subyugar el poder del demonio, para impedir el pecado.
Quédate con nosotros para confortar a los que sufren, para bendecir a los que yacen en el lecho del dolor, para dar contrición a los que mueren, para recibir en los brazos de tu misericordia a las miles de almas que se presentan ante Ti para ser juzgadas.
¡Oh, Buen Pastor! quédate con tus ovejas; defiéndelas de los peligros que las rodean y amenazan. Pero sobre todo, quédate con los que sufren y con los agonizantes. Danos una noche tranquila y un fin perfecto. Se nuestro misericordioso Padre hasta lo último, para que, sin temor, podamos presentarnos delante de Ti como nuestro juez. Amén.

Oración por los más necesitados

Señor, enséñanos a no amamos a nosotros mismos, I a no amar solamente a nuestros amigos, a no amar solamente a aquellos que nos aman. I Enséñanos a pensar en los demás y amar, sobre todo, a quienes nadie ama.
Señor, haz que suframos al ver que otros sufren.
Concédenos la gracia de comprender que, mientras nosotros vivimos una vida demasiado feliz, hay millones de hombres, hijos tuyos y hermanos nuestros, que mueren de hambre, sin haber merecido morir de hambre; que mueren de frío sin haber merecido morir de frío. Señor, ten piedad de todos los pobres del mundo. perdónanos, porque, por miedo,
los hemos abandonado.
No permitas, Señor, que vivamos felices en solitario. Haznos sentir la angustia de la miseria universal, y libéranos de nosotros mismos.
Amén.

Padre de todos

Amigo. Dios Padre, siempre bueno, hoy nos gustaría pedirte por todos los niños de los países pobres. Bendícelos a todos, especialmente a los que más sufren, porque no tienen familia, porque no conocen el amor de su madre. Anima a todos los misioneros que gastan su vida ayudándoles, y haz que nosotros, desde aquí, seamos sensibles y solidarios
con todos los que lo pasan mal.
Amén.

Padre Nuestro misionero

Padre Nuestro: Creemos, oh Dios, que eres nuestro Padre y que no estamos huérfanos. Pero, cuántos ignoran aún que Tú los amas con un corazón de Padre.
Santificado sea tu nombre: Porque en tu nombre has escondido el mensaje de tu amor y la historia de nuestra salvación. Al anunciar a tus pueblos tu paternidad, la Iglesia misionera te de a conocer a Ti a tu enviado Jesucristo.
Venga tu reino: Porque sólo en tu reino somos hijos de Dios y nos volveremos hermanos unos de otros. Este reino de fe y de caridad, de justicia y de paz, es el que los misioneros plantan en el corazón de la humanidad.
Hágase tu voluntad: Conocerte, Padre, reconocerte en Jesucristo y amarte en el Espíritu; esa es tu voluntad y es también nuestra salvación.
Sálvanos, oh Padre, para que podamos salvar a nuestros hermanos y se realice así el deseo de tu Hijo: "Que haya un solo rebaño bajo un solo pastor".
Amén.

Oración a Santa María Reina de las Misiones

Santa María, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia. Como los Apóstoles después de la Ascensión de Jesús, nos reunimos contigo para implorar el Espíritu y obtener la fuerza y el valor para cumplir el mandato misionero.
Nosotros, mucho más que los Apóstoles, tenemos la necesidad de ser transformados y guiados por el Espíritu.
Quienes formamos la Iglesia de tu Hijo en el inicio del tercer milenio, queremos vivir más profundamente el misterio de Cristo, colaborando con gratitud en la obra de la salvación.
Queremos hacerla contigo y como Tú, María, nuestra madre y modelo.
Por eso te pedimos que, por la fuerza del Espíritu de tu Hijo, nos hagas participar en tu amor maternal. Lo necesitamos en abundancia cuantos cooperamos en la regeneración de toda la humanidad por medio del anuncio del Evangelio.
Te rogamos que compartas especialmente este amor de madre con quienes se dedican a cumplir el mandato misionero en el mundo de hoy: los misioneros. Santa María, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia: haz que I cada día, sintamos en nuestro interior la fuerza interpelante del envío de Cristo a sus apóstoles a ser testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. Amén.

Oración del Papa Juan XXIII por los misioneros

Mira, Señor, a tus misioneros, sacerdotes, religiosas y laicos que dejan todo para dar testimonio de tu Palabra y de tu amor.
Se para cada uno de ellos el protector potente, el alcázar, el reposo en sus desvelos, el refugio contra el sol del mediodía, la fuerza para no caer el socorro en sus caídas.
Sosténlos en los tiempos difíciles, sostén sus fuerzas, consuela sus corazones, corona con triunfos espirituales su trabajo. Ellos no buscan éxitos humanos o bienes caducos sino únicamente tu gloria y el bien de las almas. La adorable imagen del crucificado que les acompaña por toda la vida, les hable de heroísmo, de abnegación, de amor y de paz. Que sea para ellos consuelo y guía, luz y fuerza para que, por medio de su predicación y de sus fatigas, tu nombre bendito se conozca cada vez más en el mundo, y ellos. puedan cantarte el himno de acción de gracias, de redención y de gloria.
Amén.


Oración por las vocaciones misioneras

Oh, Dios, Padre Nuestro, Tú quieres que todos los hombres te conozcan, te amen y vengan a ti.
Mira la multitud de todos aquellos que aún no te conocen, oh, Dios verdadero, Padre de todos.
Abre la puerta de sus corazones para que pueda penetrar el mensaje de Jesús, tu enviado, y así se salven.
Manda obreros a tu mies. Pon en el alma de muchos jóvenes el germen de la vocación misionera.
Los sacerdotes no pueden hacerla todo; suscita numerosos apóstoles laicos que colaboren en la difusión de la fe, que liberen a los sacerdotes de tantas actividades materiales que les impiden realizar sus funciones sacerdotales y contribuyan así al progreso rápido de tu Reino entre los que todavía no te conocen.
Amén.

Oración de los continentes

Tú has creado los continentes; has hecho a los hombres distintos en lengua y cultura.
Desde tiempo inmemorial, has hecho crecer el arroz.
Te manifiestas en los diversos rostros de la religiones, y tú eres también el que lleva a los hombres a la fe y a la duda.
Señor, pon fin a la nefasta contienda entre los continentes y las razas, da a todos los hombres la fe en Ti, da la paz a Asia y al mundo, da paz y armonía a las costas, a las estepas, a las junglas de mi tierra. Señor, da al mundo la paz y la fe en el futuro de tu pueblo.
Amén

Sacerdotes misioneros

Señor, que haya bocas africanas que pregonen tu nombre; que los ojos asiáticos vean las necesidades de todos los hermanos de la tierra; que haya pies valientes entre los jóvenes americanos, que vayan donde nadie va.
Que los corazones africanos, se entreguen a los que nadie se entrega; que haya manos de jóvenes de Asia y Oceanía y vidas capaces de entregarse para que otros tengan vida.
Señor, envía sacerdotes a tu mundo, para el mundo, con el mundo.
Que nosotros, europeos, nos sintamos hermanos de todos los hombres de la tierra. Amén.


Por nuestros misioneros

Señor que vas a enviar a nuestros hermanos a anunciar tu mensaje de salvación por todos los rincones de la tierra; cuídalos para que los males de este mundo no hagan en ellos las mellas que hicieron en tu cuerpo; asístelos para que sean fieles a tu mensaje y por su predicación lleguen a la gloria que Tú nos prometiste; bendícelos para que sus palabras y obras penetren en la gente de todos los pueblos como agua de primavera en tierra sementera; sálvalos, sí, sálvalos, a pesar de sus debilidades, porque Tú dijiste:
"Quien hace esto con uno de mis pequeños, a mí me lo hace".
Gracias Padre, porque sabemos que por tu Espíritu, nos mandas la gracia de poder anunciarte.
Amén.

Ser cristiano es ser misionero

Señor, Tú has dicho que tienes otras ovejas que no son todavía de tu rebaño. Hazme comprender que ser cristiano es ser misionero.
Ayúdame para que yo te ayude a que todos los hombres te conozcan y así no haya más que un rebaño del cual seas Tú el único y Buen Pastor. Jesús, Tú nos has dicho que los cristianos tenemos que ser "luz del mundo".
Ayúdanos para que siendo buenos en todo, seamos siempre apóstoles aquí y lejos de aquí.
Porque nosotros sabemos que, cuando nos portamos bien, estamos ayudando a que todos los hombres te conozcan y te amen.

Oración Vocacional del Papa Juan Pablo II

Señor Jesús, como llamaste un día a los primeros Discípulos para hacerles pescadores de hombres, continúa también haciendo resonar hoy tu dulce invitación: ¡Ven y sígueme!
Da a los jóvenes y a las jóvenes la gracia de responder prontamente a tu voz. Sostén en sus fatigas apostólicas a nuestros obispos, sacerdotes y personas consagradas.
Da perseverancia a nuestros seminaristas y a todos los que están realizando un ideal de vida totalmente consagrado a tu servicio. Despierta en nuestra comunidad el empeño misionero. Manda, Señor, operarios a tus mies y no permitas que la humanidad se pierda por falta de pastores, de misioneros, de personas entregadas a la causa del Evangelio.
María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, ayúdanos a decir "Sí" al Señor que nos llama a colaborar en el designio divino de salvación.
Amén.


Oración por las vocaciones con Juan Pablo II

"Dios nuestro Padre, te confiamos a los jóvenes y a las jóvenes del mundo, con sus problemas, aspiraciones y esperanzas. Vuelve hacia ellos tu mirada de amor y hazlos operadores de paz y constructores de la civilización del amor.
Llámalos a seguir a Jesús, tu Hijo. Hazles comprender que vale la pena dar enteramente la vida por Ti y por la humanidad. Concédeles generosidad y profundidad en la respuesta.
Acoge, Señor, nuestra alabanza y nuestra oración también por los jóvenes que, a ejemplo de María, Madre de la Iglesia, han creído en tu Palabra y se están preparando a las Ordenes Sagradas, a la profesión de los consejos evangélicos, al empeño misionero. Ayúdalos a comprender que la llamada que Tú les has dado es siempre actual y urgente. Amén.

Oración por los niños del mundo

Señor Jesucristo, único salvador del mundo, ayer, hoy y siempre;
Cristo evangelizador, enviado por el Padre, danos la gracia de descubrir
el bautismo como fundamento de nuestro ser cristiano y apostólico;
suscita en cada uno verdaderos anhelos de santidad,
penitencia y conversión en la liturgia. Comuniquemos a otros la doctrina de la fe.
Dirige nuestras mentes y nuestros corazones hacia el Padre tuyo y Padre nuestro a cuya casa viajamos en Peregrinación.
El nos dará fuerza para reconocemos hermanos de los pobres y marginados y para aceptar que los hombres alejados de Dios y los que no han tenido noticia de Jesucristo, son hijos del mismo Padre. Envía, Señor, tu espíritu, que constituye el Reino de Dios en la historia, nos llena de esperanza hacia la meta final e impulsa nuestro esfuerzo cotidiano de transformación del mundo. María, madre y modelo de la Iglesia, nos motivará a cumplir nuestra tarea en el camino del Jubileo, pues nos dice, afectuosa y previsora:
"Hagan lo que él les diga".


Oración por la niñez

Señor Jesucristo, que quisiste un día ser también niño, protege a los niños de este mundo,
que son fruto del amor que le tienes a la humanidad, y con ellos nos llenas de bendiciones.
Enséñanos a amarlos guiándolos, educándolos, en tu Evangelio y a llevarles tu palabra "mensaje de salvación", a todos los rincones de la tierra donde hay niños que jamás han escuchado hablar de ti; esa es nuestra Misión. Enséñanos a pensar en los demás, amar a los que son amados y a hacer los sufrimientos de los demás como nuestros.
Señor, sabemos que hay millones de niños que son hijos tuyos y hermanos nuestros que no te conocen que mueren de hambre, que mueren de frío, que mueren por las guerras,
que mueren por enfermedades y no merecen vivir ni morir así.
No permitas que su inocencia sea profanada por el mal.
Perdónanos por haberlos abandonado tanto tiempo, por falta de amor o por egoísmo.
Señor, en adelante no permitas que solo nosotros seamos felices.
Danos compasión de la miseria universal y líbranos de nosotros mismos si es tu voluntad.
Amén.

Oración misionera de los niños

Oh, Jesús, tú que amas tanto a los niños y que dijiste que de ellos es el reino de los cielos. Te damos gracias por la fe que nos haz dado, te pedimos por los niños que aún no te conocen. Danos misioneros que les hablen de Ti, que conozcan tu Evangelio y te amen.
Queremos ser misioneros con nuestra oración, estudio y buen comportamiento, para lograr así tu sueño: que todos los hombres se salven. Virgen de Guadalupe, madre nuestra, bendice a todos los niños del mundo.
Amén.

 

Aclamaciones de la infancia misionera

1. Seremos misioneros
2. Con la infancia misionera
3. Para el niño misionero
4. A la tierra toda entera
5. Infancia misionera
6. El niño por la misión
7. La oración de nuestras manos
8.Jesús misionero
9. América misionera
10. Soy un niño misionero
11. Soy la niña misionera
12. Conozco a Jesús
13. El mundo será mejor
14. Con Jesús y con María
15. Adelante, con valor
16. Pequeños colaboradores
17. Muy valientes misioneros
18. Si abandono la misión
19. La iglesia toda florece
20. Misionero y valiente
21. Con Jesús sembramos
22. Con el niño misionero
23. Con Javier y Teresita
24. Viva la paz, la violencia muera
25. Con Cristo misionero
26. El Padre nos envía
27. Encuentro con Cristo misionero

de Cristo pregoneros
más allá de las fronteras
anunciar su fe es primero
va la infancia misionera
corazón sin fronteras
da al mundo su corazón
dará fe a los no cristianos
mi amigo sincero
por la infancia pregonera
yo salvar al mundo quiero
en mi vida toda entera
y que todos vean su luz
si sembramos paz y amor
misioneros cada día
misioneros del amor
grandes evangelizadores
del Señor sus pregoneros
abandono a mi Señor
si la misión permanece
por un mundo creyente
paz y amor de hermanos
cambia el siglo venidero
la misión es más bonita
y viva la Infancia Misionera
vamos al mundo entero
por Cristo y con María
viva la vida en el mundo entero

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