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Hora Santa Misionera
Ha nacido el salvador del mundo
¡Vayamos a su encuentro!

Momento de reflexión.

Aparecen dos niños vestidos de negro con una gran rueda negra de cartón u otro material, rodeados de otros niños también vestidos de negro, que lleven en sus manos signos de la muerte: un gran cigarro, una botella grande de tequila, grandes armas, la representación de un aborto, unas cadenas amarradas en las manos de uno de ellos o de varios, etc. Y una música tenebrosa. Se escucha el siguiente mensaje:

Lector:

Estar en la oscuridad es estar en los hechos de la muerte: el error, los vicios, la esclavitud, el pecado, toda clase de pecado.

Guía:

¡Mira! la oscuridad cubre la tierra y los pueblos están en tinieblas. (Is. 60,2)

Aparecen dos niños vestidos de blanco con una gran luz en las manos, rodeados de otros niños también vestidos de blanco, que llevan en sus manos los signos de la vida: un arbolito en una maceta, una Biblia, unas cadenas rotas, instrumentos musicales, de trabajo y de deporte, unas flores, etc. Y una música alegre. Se escucha el siguiente mensaje:

Lector:
Estar en la luz es estar en Dios, es realizar los hechos de la vida: la verdad, la alegría, la fe, la esperanza, la caridad, la unidad, la gracia y la paz.

Guía:
¡Levanta la vista y mira! sobre ti amanece el Señor y su gloria sobre ti se manifiesta. El Señor será tu luz permanente. (Is. 60,2.19). Dios es luz, caminemos en la luz como Él.(1Jn. 1 5.7).

Ministro:
"Pero cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer" (Gal. 4,4) Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga Vida Eterna" (Jn 3,16)

Lector:
"Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo: No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo: Les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado I en un pesebre. I
Cuando los ángeles regresaron al cielo, los pastores se decían unos a otros: ¡Vamos a Belén a ver eso que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado!" (Le. 2,8-12.15).
Palabra del Señor. ,
Todos:
Alabado seas Señor.

Pastores (lado izquierdo):
¡Vamos a Belén a ver eso que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado! (Se acercan al altar unos niños vestidos de pastores.)

Magos (lado derecho):
¡Corred, pastorcillos,/ ¡corred a Belén/ que un Niño ha nacido/ para nuestro I bien!

Guía:
"Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea, en tiempo del Rey Herodes. Por entonces unos sabios de oriente se presentaron en Jerusalén, preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorado.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de una inmensa alegría.
Palabra del Señor.

Todos:
Alabado seas, Señor.

Magos (lado derecho):
Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorado. Abriremos nuestros cofres y le ofreceremos como regalo oro, incienso y mirra. (Se acercan del otro lado del altar unos niños vestidos de Reyes Magos).

Pastores:
Ya cantan los Reyes:/ venid a Belén,! que Cristo ha nacido/ para nuestro bien.

Magos:
Él es la luz que nos ilumina, hemos visto su estrella y venimos a adorarle.

Pastores:
Él es la vida que se nos ha dado a conocer y queremos adorarle.

Momento de adoración.

Exposición del Santísimo. Canto: Adeste Fideles. Se aconseja colocar al pie de la custodia un Niño Dios, y a los lados, la Virgen María y Señor. San José.
Lector:
"El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras una luz les ha brillado" (Is. 9,1).

Guía:
"Caminarán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora" (Is. 60,3).

Todos:
Jesucristo, luz del mundo, ¡ilumínanos!

Monitor:
Los Pastores y los Magos representan a las naciones de los cinco continentes de la tierra, al pueblo de Israel y a los pueblos paganos, a los cristianos y a los no cristianos, a los fervorosos y a los indiferentes, a ti y a mí. Jesús es el único Salvador del mundo, Él ha venido para salvar a todos, Él es el Redentor Universal; por eso llama a todos y a cada uno sin importar su lengua, cultura, raza o condición social a un encuentro personal con Él.

Lector:
"Los Pastores fueron de prisa y encontraron a María, a José y al Niño acostado en el pesebre" (Lc. 2,16).

Guía:
"Los sabios de oriente entraron en la casa, vieron al Niño con su Madre María y lo adoraron postrados en tierra" (Mt. 2,11).

Magos:
Porque eres Hijo de Dios y eres hijo de María/ porque eres Palabra Eterna de humana carne vestida,/ porque eres el Primogénito, del Padre la imagen viva, eres Rey de cielo y tierra, y ante Ti todo se inclina.

Pastores:
Cuando el pecado pobló de cardos y ortigas/ esta tierra que tu amor había poblado de risas, tomaste nuestra miseria y tomaste nuestra vida;/ te hiciste pecado amargo, te hiciste dolor y espina.

Magos:
Toma en tus manos ahora esta creación enemiga,/ y devuélvenos al Padre, criaturas buenas y limpias;/ toda criatura es tu Reino por origen y conquista, y por ello te adoramos, Camino, Verdad y Vida. Amén.

Pastores:
Cantan las olas del mar/ y juntan a su cantar/ su sempiterno danzar/ sin cesar, canta el mundo de mil modos.

Magos:
Cantan allá las estrellas/ con música de centellas/ siguiendo de Dios las huellas./ Igual que ellas,/ canta el mundo de mil modos.

Todos:
Los hombres y las mujeres, los ancianos y los niños, los seres humanos de ayer, de hoy y de siempre, cantemos de mil modos al Redentor del Universo.

Todos:
Canto: Es Jesús la fuente de vida. (Canto página 97 de este manual)

Momento de alabanza.

Guía:
Con los Salmos 46,95, 96, 97 y 116 la gente de los cinco continentes es invitada a unir sus voces al canto de la Iglesia Misionera para glorificar al Dios que es Vida y Amor.

Hombres:
¡Pueblos todos, aplaudan; aclamen a Dios con gritos de júbilo! ¡Toquen para Dios, toquen; toquen para nuestro Rey, toquen! ¡Porque Dios es el Rey de toda la Tierra: ¡Toquen con destreza!

Mujeres:
Canten al Señor un canto nuevo, que toda la Tierra cante al Señor.
Propaguen su grandeza entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.

Hombres:
El Señor es Rey: ¡Que se alegre la tierra, y salten de gozo los innumerables pueblos lejanos!

Mujeres:
¡Aclamen al Señor, habitantes de toda la Tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten! Canten al Señor con la cítara y demás instrumentos.

Hombres:
Grande es su amor por nosotros, y la fidelidad del Señor dura por siempre. ¡Alaben al Señor todas las naciones, aclámenlo todos los pueblos!

Mujeres:
Alabado seas, Señor, por el maravilloso orden del universo: del Sol, la Luna y las estrellas.

Hombres:
Alabado seas, Señor, por el canto de los pájaros, el murmullo del mar y la frescura del aire.

Mujeres:
Alabado seas, Señor, por el descanso que conforta y por el trabajo que edifica.

Hombres:
Alabado seas, Señor, por el sufrimiento que adquiere sentido y por la sonrisa que inunda de gozo.

Mujeres:
Alabado seas, Señor, por el testimonio de los laicos, religiosos y sacerdotes. Por la entrega y fidelidad de los misioneros y misioneras.

Hombres
Alabado seas, Señor, por los esfuerzos, las fatigas y sacrificios vividos en el trabajo evangelizador.

Mujeres:
Alabado seas, Señor, por la oración privada y por las celebraciones litúrgicas.

Hombres:
Alabado seas, Señor, por los inventos modernos y por los descubrimientos científicos.

Mujeres:
Alabado seas, Señor, por las acciones a favor de la paz y del embellecimiento del mundo.

Hombres:
Alabado seas, Señor, por el milagro de la vida, del amor, del respeto, del perdón.

Todos:
Alabado seas, Señor, por ti, por mí, por nosotros, por la humanidad entera.

Mujeres:
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.

Hombres
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Himno de la I. A. M. (canto página 94 de este manual, especialmente la estrofa donde dice: Es la Virgen Misionera nuestra Madre...)

Momento de petición y agradecimiento.

Hombres:
Señora de Belén, Señora de la noche más buena y esperada, Señora del silencio y de la luz, Señora de la paz, la alegría y la esperanza.

Mujeres:
Señora de la sencillez de los pastores y de la claridad de los ángeles que cantan: "Gloria a Dios en el cielo, paz en la tierra a los hombres que Dios ama".

Hombres:
Señora de los pobres y de los niños, Señora de los que no tienen nada, de los que sufren soledad y les falta la serenidad.

Mujeres:
Gracias por habernos dado al Señor en esta noche. Por habernos entregado el Amor que nos faltaba.

Hombres:
Gracias por habemos hecho ricos con tu pobreza y tu fidelidad de esclava. Gracias por tu silencio que recibe y contempla y engendra en nosotros la Palabra.

Todos:
Nos sentimos felices en este día y con ganas de contagiar esta dicha a muchas personas. De gritar a los seres humanos que se odian: que Dios es Padre y los ama. De gritarles a los que tienen miedo: No teman, Dios está siempre con nosotros y Él es nuestra Paz y nuestra Vida.

Mujeres:
Señora de la noche y de la mañana, Señora de los campos que despiertan porque Jesús ha nacido en la comarca.

Hombres.
Señora, que la Luz que Tú nos diste, sea el comienzo de una claridad que no se acaba.

Mujeres:
Que el amor sustituya a la violencia, que haya justicia entre los hombres y los pueblos.

Todos:
Virgen Madre, enséñanos a ser pobres y pequeños, a no tener ambición por nada, a desprendemos y entregamos, a ser misioneros de la Paz y la Esperanza.
Que Jesús nazca en nosotros y que al volver a casa podamos decirle a todos: Les traemos una Buena Noticia, la gran alegría para todo el pueblo, les ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor.

Guía:
Concede, Señor, a todos los niños del mundo, que también hoy, en todos los lugares de la tierra, hay Reyes Magos que les lleven sus regalos:

Magos:
El cofre de la paz a quienes crecen en la guerra, el cofre del amor a quienes nacieron I olvidados.

Pastores:
El cofre de la justicia a quienes mueren atropellados en sus derechos. El cofre de I la felicidad a quienes detestan la vida. El cofre de la amistad a quienes han caído en la desconfianza.
Magos:
El regalo del alimento a quienes pasan hambre, el regalo del vestido a quienes sienten frío, el regalo del agua a quienes padecen sed.
Pastores:
El regalo de la medicina a quienes están enfermos. El regalo de la alegría a los que viven en la tristeza. El regalo de la democracia a los pueblos que sufren la desigualdad.

Todos:
Y concédenos a nosotros ser tus misioneros, y a tus misioneros, ser "Reyes Magos" de tu Pan, de tu Palabra, de ti, Señor.

Momento del compromiso.

Lector:
Delante de Jesucristo el enviado del Padre, hagamos nuestro sencillo, pero concreto compromiso misionero.

Guía:
Jesús no tiene manos. Tiene sólo nuestras manos para construir un mundo más humano.

Todos:
Aquí están mis manos para edificar la hermandad, la justicia, la paz.

Guía:
Jesús no tiene pies. Tiene sólo nuestros pies para recorrer el mundo sembrando el amor.

Todos:
Aquí tienes mis pies para caminar por ti y contigo.

Guía:
Jesús no tiene boca. Tiene sólo nuestra boca para anunciar a la humanidad la buena noticia de los pobres.

Todos:
Aquí está mi boca para hacer resonar tu Palabra Divina.

Guía:
Jesús no tiene corazón. Tiene sólo nuestro corazón para seguir amando sin medida.

Todos:
Aquí está mi pequeño corazón para seguir mostrando tu ternura y tu caridad.

Guía:
Jesús, nosotros somos tu Evangelio, el Evangelio vivo que la gente quiere ver.

Todos:
Señor, aquí estamos nosotros para hacer con nuestra vida, una cada vez más clara transparencia de tu ser y de tu amor.

Lector
Contigo, Señor.

Todos.
Queremos ir mar adentro.

Lector:
Contigo, Señor.

Todos:
Iremos al mundo entero.

Lector:
Contigo, Señor.

Todos:
Seremos tus testigos de palabra y de vida.

Lector:
Contigo, Señor.

Todos:
Seremos misioneros de la Vida.

Lector:
Contigo, Señor.

Todos:
Seremos misioneros del Amor.

Lector:
Contigo, Señor.

Todos:
Anunciaremos tu Evangelio a los de cerca y a los de lejos.

Guía:
Por ti, Jesús, y como María.

Todos:
Queremos ser misioneros en el Tercer Milenio que comienza.

Guía:
Por ti, Jesús, y como María.

Todos:
Queremos ser instrumentos de vida y salvación.

Guía:
Por ti, Jesús, y como María.

Todos:
Queremos ser misioneros con la oración y el sacrificio.

Guía:
Por ti, Jesús, y como María.

Todos:
Queremos darte a conocer a los cristianos y a los no cristianos.

Guía:
Por ti, Jesús, y como María.

Todos:
Trabajaremos para que seas más conocido y más amado.

Canto:
Alma misionera. (Canto página 99 de este manual)

Oración Final.

Todos:
Señor Jesús, así como llamaste un día a los primeros discípulos para hacerlos pescadores de hombres, continúa también ahora haciendo resonar tu dulce invitación: ¡Ven y sígueme! y danos la gracia de responder prontamente a tu voz.

Hombres:
Ayuda en sus fatigas apostólicas a nuestros laicos, religiosos, sacerdotes, misioneros y obispos. Da la perseverancia a nuestros seminaristas y aspirantes a la vida religiosa y misionera.

Mujeres:
Suscita en nuestra comunidad el espíritu misionero. Manda, Señor, operarios a tu mies y no permitas que la humanidad se pierda por falta de personas entregadas a la causa del Evangelio.

Todos:
María, Madre de la Iglesia Misionera, modelo de toda vocación, ayúdanos a decir "sí" al Señor I que nos llama a colaborar en el designio divino de salvación universal. Amén. I

Bendición con el Santísimo Sacramento.

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