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Devocionario del migrante

MENSAJE DE TU OBISPO

Hermano Migrante:

¡Que la paz de Cristo esté contigo!
Seguramente estarás a punto de salir de tu tierra. Cargado de ilusiones irás por esos caminos de Dios para buscar un mejor nivel de vida para tí y tu familia.
Me duele mucho pensar en el vacío que dejas en tu hogar y los problemas que esta separación va a traer.
Como pastor de este rebaño que Dios me ha encomendado, te pido que nunca pierdas el contacto con tu familia. En el seno de ella recibiste el don de la fe católica. Rogaré al Señor para que te acompañe y des testimonio de esa fe dondequiera que te encuentres.
Sé de antemano que las circunstancias en que vas a vivir no siempre serán propicias para que cumplas tus compromisos de cristiano. Por eso te aconsejo que, de ser posible, te pongas en contacto con los sacerdotes del lugar a donde llegues. En ellos encontrarás un apoyo inestimable para que sigas viviendo la fe que recibiste.
Que este devocionario que hoy tienes en tus manos sea un signo de tu comunión con Dios, con tu familia, con tu Obispo y con los sacerdotes de tu pueblo.
¡Que Dios derrame su bendición sobre tí, hermano migrante, y que te permita volver pronto al hogar que hoy has dejado!
Recibe la bendición de tu pastor, para que Dios y la Virgen Santísima de San Juan de los Lagos, Patrona de nuestra Diócesis, te protejan en tu camino.

Te desea todo bien:


___________________________
+ J. Trinidad Sepúlveda
Ruiz-Velazco
Obispo de San Juan de los Lagos

ORACIONES PARA
DIVERSAS CIRCUNSTANCIAS


Al comenzar el día

Señor y Dios nuestro, gracias porque me has concedido iniciar este nuevo día. En estos momentos estoy preparando mi "lonche" porque ya me voy a trabajar.
Cuida de mi inteligencia, de mi corazón y de mis sentidos para que no cometa ningún pecado en este día.
Santifica mis pensamientos, afectos, palabras y acciones para que pueda agradarte a tí y a tu madre la Virgen María, y contigo llegue al paraíso.
Sagrada familia; con toda humildad les pido su santa bendición: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Al terminar el día

Señor y Padre nuestro. Te doy gracias porque me has permitido concluir esta jornada.
Vengo muy cansado del trabajo y cómo desearía encontrarme con mi familia. Pero... ya ves... la distancia no me lo permite.
Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, dígnate aceptar los deseos y las acciones del día que he terminado.
Permite que descanse ahora para que así, renovado mi cuerpo y mi espíritu, pueda desempeñar bien mi trabajo en favor de mis hermanos.
Si en este día he obrado bien, que sea para tu mayor gloria. Si, por el contrario, he obrado mal, ten misericordia de mí.
Así sea.

Al salir de la casa familiar

¡Oh Dios!, Padre de todos los hombres, he decidido salir de mi casa para ir a trabajar al extranjero. Me siento con el corazón destrozado porque voy a dejar a mi familia, a mis amigos y a toda la gente que me quiere. Tú bien sabes que todo esto lo hago por necesidad y no por buscar una aventura egoísta.
Te pido por todos mis seres queridos, para que los bendigas y les hagas menos pesada la despedida. Haz que todo me salga bien en el viaje y pueda llegar a mi destino. Que pueda pronto encontrar trabajo y enviarles los ahorros que son el fruto de mi sudor.
No permitas, Señor, que me olvide de tí, de mi familia y de mis amigos. Que la fe que recibí de mis padres siga fuerte a pesar de encontrarme en otro ambiente, en otra nación.
Virgen Santísima de San Juan, Madre de Jesús y Madre nuestra, guía mis pasos, ilumina mi sendero y acompaña a mi familia mientras estoy ausente. Amén.

En el viaje hacia el Norte

Jesús, Hijo del Dios vivo. Ya estoy a bordo del camión y me dirijo a una tierra que no conozco.
Mi ilusión es encontrar un trabajo digno que me permita ganar honradamente lo que mi familia y yo necesitamos para vivir como hijos tuyos.
Tú que conociste la amargura del destierro cuando con María y José tuviste que buscar refugio en tierra extranjera, comprendes que a mí también el alma se me destroza de amargura al dejar a mis seres queridos.
Cuídalos, Señor. Haz que nunca se olviden de mí y que nunca los olvide yo, a pesar de la lejanía.
Te pido, ahora, que este viaje llegue a buen término. Líbrame de todo accidente y que en todo me vaya bien.
Virgen Santísima, Madre de Jesús, guía mis pasos y dame la fuerza necesaria para superar todas las dificultades del camino.
Señor, yo te entrego mi fe, para que siempre me encuentre firme frente a los peligros que me puedan hacer dudar de tu amor. Amén.

Al cruzar sin documentos

Jesús, Pastor eterno de los que en ti confían; en este momento estoy en la frontera, decidido a pasar aunque sé que es contra la ley. Bien sabes que no lo hago para desafiar los reglamentos de una nación.
La realidad económica en que me encuentro y la búsqueda desesperada de un futuro mejor para mi familia, me hacen cruzar sin los documentos necesarios.
Me siento ciudadano del mundo y de una Iglesia que no tiene fronteras. Te pido, Señor, me concedas llegar a mi destino sin inconvenientes ni obstáculos. Tú bien sabes que sólo quiero la tranquilidad y la paz para todos.
Guía mis pasos y dame la fuerza necesaria para afrontar los retos que me aguardan. Que se haga tu voluntad. Amén.

Al perder el trabajo

Señor Jesús. Tú me enseñaste la gran dignidad y el valor del trabajo. Hoy me encuentro muy preocupado y abatido porque me dijeron que ya no había trabajo para mí. Las causas tú las sabes. Dicen que es por los "ajustes en la política económica", pero yo no entiendo de esas cosas. El hecho es que mi familia y yo dependemos del trabajo que hoy he perdido.
Con el corazón hecho pedazos, te pido me concedas encontrar un trabajo digno que sacie mis necesidades personales y las de mi familia.
Dame la gracia de perseverar cada día, de superar el miedo y la vergüenza para buscar decididamente un nuevo trabajo. Amén.

Al ser encarcelado o deportado

Señor del cielo y de la tierra, estoy decepcionado y desanimado porque no pude llegar a mi destino.
Fui detenido junto con otros hermanos que tampoco la hicieron.
Les oigo decir que pronto seremos deportados a nuestro país, pero hora me encuentro aquí en esta celda llena de oscuridad y de frío, de tristeza y de recuerdos.
Reconozco que he desafiado las leyes humanas.
Me arrestaron por cruzar una línea que los hombres han trazado como frontera.
Te pido me des serenidad para aceptar estas contrariedades de la vida, y la fuerza necesaria para superarlas.
Virgen Santísima, tú que conociste la experiencia del destierro, cuida a este hijo tuyo que se encuentra detenido por andar de camino en tierras extrañas.
Levanta mi alma humillada y, por intercesión de tu hijo Jesucristo, haz que todo salga bien y vuelva a la libertad. Amén.

En los momentos de confusión

Señor, Tú conoces mi corazón y sabes lo que llevo dentro. Me encuentro en una tierra donde muchas personas piensan y viven en modo distinto al mío. Me siento confundido ante tantas religiones distintas de la mía.
Me entristece ver que algunos paisanos han abandonado la fe católica y ya no se comportan como nos enseñaron nuestros padres. Algunos han formado acá una nueva familia y se han olvidado de la que dejaron en el pueblo...
Yo, quizá, no sé mucho de tu santa doctrina y me falta saber muchas cosas de tí y de la Iglesia que fundaste, pero te pido que fortalezcas la fe y los valores humanos y cristianos que me heredaron mis padres y mis catequistas.
Ayúdame a luchar para conservar intacta mi pureza, en este mundo donde es tan fácil mancharla.
¡Virgen Santísima de San Juan! acompáñame cuando me sienta solo y guía mis pasos por una cultura de la vida, en medio de esta cultura de muerte y confusión. Amén.

Cuando se busca trabajo

Castísimo Patriarca Señor San José, esposo de la Virgen Santísima. Tú cumpliste con fidelidad tu vocación de proteger y sostener al Hijo de Dios en sus primeros años de vida, allá en el santo hogar de Nazareth. Tú supiste ganar el pan de cada día trabajando en tu taller.
De todo corazón te pido para que pueda encontrar un trabajo digno y estable.
Reconozco que debo trabajar para que mi familia que dejé en el pueblo pueda vivir honradamente. Por eso, te pido que guíes mis pasos en busca de trabajo y pronto pueda empezar a ganar lo que tanto necesito y lo que tanto esperan en mi familia.
Aléjame de los vicios y de las malas compañías para no derrochar lo que pertenece a mi familia. Intercede por mí ante Jesús, a quien cuidaste con tan esmerado amor de padre. Amén.

Cuando no se puede ir a Misa

Señor Jesús. En estos momentos me voy a trabajar. Hoy es tu día, es... Domingo. Sé que como cristiano debo participar en la Santa Misa y me duele mucho no poder hacerlo. Ya sabes que mi familia y yo dependemos de este trabajo. Te pido que derrames tu bendición sobre el trabajo que voy a realizar. Que a través de él te alabe y te bendiga en este día consagrado a Tí.
Por ahora te pido que me perdones y me des la gracia de saber aprovechar las oportunidades que tenga de participar en la Santa Misa. Así cumpliré con mis deberes de cristiano y seré fiel a esta noble tradición que me dieron mis padres.
Una vez más te pido perdón y me encomiendo a tu infinita misericordia.
Amén.


ORACIONES POR ALGUNAS
PERSONAS EN ESPECIAL

Por mis padres

Señor, Dios de nuestros padres, hoy quiero elevar esta oración por ellos, por los viejos que dejé en mi casa. Todavía recuerdo con angustia el momento en que salí de mi pueblo despidiéndome de ellos, tratando de dar fuerza y ánimo a mi pobre madre, que lloraba y me daba mil consejos.
Recuerdo que luego, saliendo de la terminal y viendo desaparecer en el horizonte a mi pueblo querido, se humedecieron mis ojos y por varias horas cargué con un amargo nudo en la garganta.
Te pido por ellos, que viven en la tristeza de la soledad. Que pueda un día verlos y vivir con ellos la alegría de estar juntos.
Te pido que sepa llevar conmigo los muchos consejos que me dieron. Que siempre viva con amor la fe católica que de ellos recibí y aun rezo las oraciones que mi madre me enseñó de niño.
Oh, María Santísima y San José, ustedes que cuidaron al Hijo de Dios, miren con bondad a mis padres y concédanles las gracias que por ellos les imploro por medio de esta oración. Amén.

Por mi esposa

Señor y Dios mío, hoy quiero pedirte por mi esposa que dejé hace tiempo en mi pueblo. Tú me la diste por compañera de mi vida y el día de nuestro matrimonio nos prometimos ser fieles uno al otro, por toda la vida. Recuerdo muy bien que el padre nos dijo: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre".
Ahora estoy lejos de ella, la llevo muy cerca en mi corazón. Me siento solo, ella también se siente sola. Cuánto desearía estar con ella para cumplir con lo que el Sacramento exige y que la distancia impide que se cumpla.
Tú bien sabes cuánto la quiero y cuánto sufre mi corazón al pensar en ella. Virgen Santísima, dame fuerzas para seguir siendo fiel a la solemne promesa del santo matrimonio.
Son muchos los peligros que encuentro al estar lejos de mi esposa.
No permitas que caiga en la tentación. Dame el vigor para enfrentar mi soledad. Que pueda muy pronto estar con ella y vivir como Dios manda a los esposos. Me duele mucho pensar que, por ahora, ella tiene que desempeñar el papel de padre y madre.
Virgen María, tú que educaste al Hijo de Dios, ayuda a mi esposa en la responsabilidad de la familia mientras yo estoy lejos. Dios te salve, María...

Por mis hijos

Señor de la vida, te doy gracias por los hijos que me has dado en el amor santo del matrimonio. Tú sabes que los quiero mucho y que, por ellos, me vine a trabajar a este país.
También sabes que no lo hice por egoísmo ni por aventura, sino precisamente porque los quiero.
Sé que esos chiquillos necesitan de la presencia de un padre. Sé que yo tengo, al igual que mi esposa, el deber de educarlos pero, ya ves, la lejanía me lo impide.
Te pido, Señor, que sepan comprender y apreciar los sacrificios que estoy viviendo para su bien.
Espero que un día, al volver, pueda dedicarles todo el tiempo que me das para educarlos y para gozar con ellos de la unión familiar.
Te pido por mi esposa, la madre de mis hijos, para que sepa educarlos mientras yo no estoy presente. Que sigan creciendo en la fe católica que pedimos mi esposa y yo para ellos el día de su bautismo y el compromiso que asumimos de educarlos según la ley de Dios.
Te los encomiendo, Virgen Santísima, para que un día no tengan ellos que vivir la experiencia de la emigración como yo lo estoy haciendo ahora. Gracias. Amén.

Por mis hermanos

Señor Jesús, te doy gracias porque me has concedido una familia. Hoy te pido por mis hermanos. A todos los amo y a cada uno deseo entregarle lo mejor de mí mismo. Por desgracia, la distancia no nos permite vivir juntos compartiendo el amor de nuestros padres, el mismo techo y el mismo pan, las mismas penas y alegrías, los mismos altibajos de la vida familiar, y tantas otras cosas...
Da a mis hermanos el valor de luchar por los grandes ideales y de ser constantes en la realización de sus sueños. Infunde tu amor en sus corazones para que sean hombres de bien, bondadosos y generosos cristianos.
Y a mí, concédeme la dicha de volverlos a ver pronto, sanos y salvos, y poder exclamar con el salmista: "Vean qué paz y qué alegría, convivir los hermanos unidos". Que así sea.

Por mi novia(o)

Señor. Hoy estoy triste porque, al alejarme de mi pueblo, me alejé también físicamente de las personas que tanto amo: mis padres, mis hermanos, mis amigos y... mi novia(o). Es a ella(él) a quien deseo hoy poner en tu presencia.
Ya sabes que, desde hace algún tiempo, ella(él) y yo somos mucho más que amigos y que nos empezamos a querer de un modo distinto.
Desde que me despedí de ella(él) para venirme al Norte, hay algo que no funciona bien en mi corazón. Tal vez sea tristeza... desconfianza... Tú lo sabes mejor que yo.
Cristo, amigo de todo lo que crece. Pareciera que la distancia ha hecho crecer más mi amor por ella(él). Acompaña el crecimiento de este amor.
Ayúdanos a los dos a entrenarnos en la fidelidad, en el respeto al otro, en la preocupación por aquellos a quienes se ama.
Haz del corazón de mi novia(o), un sagrario donde se guarde el bello recuerdo de nuestro amor.
No permitas que los celos o la desconfianza echen por tierra esta hermosa relación que tú has permitido. Yo me esforzaré por comunicarme frecuentemente con ella(él).
Concédeme la gracia de volverla(o) a ver y, si nos llamas a la vida matrimonial, con gusto formaremos una familia donde se alabe tu Nombre. Amén.

Por un familiar enfermo

Señor, la preocupación me ha invadido; también la aflicción y, a veces, la desesperanza porque un miembro de mi familia está enfermo... y yo tan lejos... Me has concedido nacer en una familia cristiana y por eso siento la necesidad de apoyarme en tí.
¡Cómo quisiera estar presente para compartir más de cerca este dolor! Pero, ya ves, mi familia se quedó allá en el pueblo y ahora todos sufrimos.
Te necesito para que seas consuelo en nuestro dolor, paciencia en nuestra
impaciencia, fuerza de nuestra fe, vida de nuestra esperanza, luz en nuestra aflicción y fuego de nuestro amor.
Que este momento de dolor que sentimos ahora en la familia, se convierta en un camino de salvación. Así te lo pido por la intercesión de la Virgen Madre de la Misericordia y Madre de todos nosotros. Amén.

Por un familiar que ha muerto

Señor de la Vida, me han dado la terrible noticia de que ha fallecido (Nombre).
Quizá mi dolor sea aun más grande, porque no podré ir personalmente para estar con mi familia y acompañarla en este momento tan difícil. Te suplico, desde aquí, que nos llenes a todos de fortaleza. Que tu resurrección aliente la esperanza en nuestro corazón llenándolo de paz y de serenidad.
Dale, Señor, el descanso eterno, y luzca para él(ella) la eterna luz.
Que el alma de ( Nombre ) y la de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.

Por mi patria y sus gobernantes

Dios de todos los hombres. Mis padres son mexicanos y yo también lo soy. Te pido por esa tierra bendita, donde un cura nos dio patria y una fe nos dio esperanza.
No te olvides de los que gobiernan mi país; dales luz para juzgar según tu justicia y no la de ellos; dales inteligencia para legislar con sabiduría y en bien de nuestro pueblo; dales serenidad para que no se desesperen ante lo que, de por sí, es desesperante; dales valor e inteligencia para enfrentar y solucionar las situaciones que no previeron.
No te apartes de ellos, porque mientras tú estés a su lado, no serán ellos quienes gobiernen, sino Tú.
Gracias, Señor, porque en los gobernantes de mi país, aunque no lo entiendan bien, Tú sigues obrando hoy. Amén.

Por mi patrón

Padre del cielo, Tú que derramas tus gracias sobre todos los hombres, hoy te pido una muy especial sobre mi patrón quien me ha dado un puesto de trabajo.
Dale paciencia y serenidad, para con nosotros sus trabajadores. Fortalece su empresa para que no me falte el trabajo; ayúdalo en sus planes para que mi futuro sea menos incierto. Concédeles salud y bienestar a él y su familia y haz que sea un digno administrador de tu creación.
Yo, por mi parte, me comprometo a ser honrado, a desempeñar bien mi trabajo, a no exigir más de lo justo y razonable, a ser un amigo y compañero fiel.
Así sea.

Por todos los migrantes

Señor Jesús, te ruego por todos aquellos que andan lejos de su patria y viven la experiencia de la emigración.
Ellos son tus hijos que van en busca de una vida mejor, refugiados que escapan de la violencia, familias en camino sin saber a dónde llegar. Todos ellos necesitan de tu ayuda.
Tú mismo te hiciste peregrino, pasando por la experiencia de los desplazados, como un migrante radicado en una insignificante aldea.
Nuestros hermanos migrantes necesitan tu luz para no dejarse engañar por las promesas vacías que frecuentemente los atraen. Necesitan de tí para acompañar su soledad espiritual.
Ellos necesitan de tu Iglesia para que les recuerde sus obligaciones, que muchas veces son olvidadas por sus diarios sufrimientos.
Ellos necesitan de tu sobrenatural ayuda para ennoblecerlos y confirmarlos como cristianos en su trabajo.
Llena sus vidas con tu amor, pues eres el principio de todo bien. Defiéndelos del peligro y fortalece su fe, para que busquen la felicidad no solamente en este mundo sino también en la vida eterna.
Que como peregrinos de la Iglesia de Dios, puedan alcanzar la ciudad celestial y disfrutar la vida eterna contigo para siempre. Amén.

Por los sacerdotes

Oh, Jesús Sacerdote Eterno, te pido hoy por los sacerdotes que han dedicado su vida al cuidado espiritual de tu pueblo. Te pido por los sacerdotes que dejé en mi parroquia y que me han ayudado a descubrir los valores profundos de mi fe.
Ayúdalos para que sepan confortar con la Palabra de Dios a mis seres queridos que dejé allá en mi pueblo.
También te pido por los sacerdotes que me encuentro en esta tierra extraña y que se esfuerzan por comprender nuestra religiosidad y cultura. Asístelos, Señor, para que refuercen en mí y en todos los migrantes la fe católica que recibimos como herencia santa de nuestros padres. Te ruego que hagas florecer la vocación sacerdotal entre los jóvenes, y si es tu deseo, entre alguno de mis hijos o mis hermanos, para que siempre haya en la Iglesia hombres dedicados enteramente a los demás y nos ayuden a descubrir día tras día tu voluntad.
Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra, danos sacerdotes santos según el corazón de tu hijo Jesucristo. Amén.

EL ROSARIO DEL MIGRANTE


*Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICION

Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido porque eres infinitamente bueno, padeciste y moriste por mí clavando en la cruz; te amo con todo mi corazón y propongo no volver a ofenderte más. Amén.

PRIMER MISTERIO: La anunciación del Angel a María y encarnación del Verbo.

"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38).
Señor Jesús, ayúdanos a confiar en tí, como María, para ser la morada donde Tú habites y llevarte a donde sea que caminemos.

Se reza un Padrenuestro y diez Avemarías.

*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

SEGUNDO MISTERIO: La visita de la Virgen María a su prima Isabel.

"En aquellos días María fue con prontitud a un pueblo de la montaña de Judá... María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa" (Lc 1,39.56).

Señor Jesús, ayúdanos a encontrar un trabajo digno para poder servir a los demás, según el ejemplo de María.

Se reza un Padrenuestro y diez Avemarías.

*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

TERCER MISTERIO: El Nacimiento del Hijo de Dios.

"...y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento" (Lc 2,7).

Señor Jesús, ayúdanos a encontrar un sitio dónde hospedarnos y danos un corazón generoso para recibir con amor a nuestros hermanos migrantes.

Se reza un Padrenuestro y diez Avemarías.

*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

CUARTO MISTERIO: La Sagrada Familia huye a Egipto.

"...El Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su Madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga... José se levantó, tomó al niño y a su Madre y se fue a Egipto" (Mt 2,13-14).

Señor Jesús, danos la fuerza y la valentía necesarias, para que, dondequiera que estemos, sepamos defender los sagrados valores de nuestra familia.

Se reza un Padrenuestro y diez Avemarías.

*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

QUINTO MISTERIO: María es llevada al cielo y coronada como Reina de toda la creación.

En este misterio contemplamos a la Virgen Santísima que llega a la patria definitiva..., al final del camino..., a la meta. Todo después de peregrinar, amar y servir aquí en la tierra.

Señor Jesús, danos la fuerza para seguir peregrinando, amando y sirviendo en esta vida, a ejemplo de María, para que podamos merecer, como ella,
llegar a la patria definitiva que tú nos has prometido.

Se reza un Padrenuestro y diez Avemarías.

*Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- Oh soberano Santuario, Sagrario del Verbo eterno.
Libra, Virgen, del infierno a los que rezamos tu Rosario.

- Emperatríz poderosa, del mortal eres consuelo.
Líbranos, Virgen del cielo, con una muerte dichosa.

- Y danos pureza de alma.
Pues eres tan poderosa.

Dios te salve, María santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María...

Dios te salve, María santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia... Santa María...

Dios te salve, María santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después del parto, en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia... Santa María...

Dios te salve, María santísima, templo y santuario de la Santísima Trinidad. Virgen concebida en pecado original.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A tí clamamos los desterrados hijos de Eva. A tí suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Oh clementísima, oh piadosísima Virgen María.
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar la promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

*De tus divinos ojos, oh María, penden nuestras felicidades.
Míranos, Señora, y no nos desampares.

LETANIAS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos,
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial que eres Dios.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Dios Espíritu Santo.
Trinidad Santa que eres un solo Dios,
Santa María.
Santa Madre de Dios.
Señora que acogiste al Espíritu Santo.
Señora de todos los caminos.
Señora de todas las razas.
Señora de todos los idiomas,
Consuelo de todas las familias.
Esperanza de todos los países.
Reina de los continentes.
Virgen servidora y fiel.
Virgen humilde y pobre como nosotros.
Santuario del que es la Vida.
Refugio en la salida y en el regreso.
Señora de los migrantes.
Madre de los caminantes y peregrinos.
Madre de los discriminados.
Madre de los perseguidos.
Madre de los refugiados y deportados.
Madre de los extranjeros.
Madre de los indígenas.
Madre de los indocumentados.
Madre de los niños abandonados.
Madre de los esclavizados.
Madre de los encadenados a los vicios.
Madre de los que no tienen casa.
Madre de los enfermos y dolientes.
Madre de los que viven en soledad.
Madre de los que viven sin esperanza.
Madre de los discapacitados.
Reina de los que trabajan por la paz.
Reina de los que luchan por la justicia.
Reina de los que ayudan a su prójimo.
Reina de los misericordiosos.
Reina de los que defienden la vida.
Reina de los que ayudan a los migrantes.
Reina de los fieles en su matrimonio.
Reina de todos los santos.
Reina del cielo y de la tierra.
Estrella de la Nueva Evangelización.
Aurora de un Mundo Nuevo.
Madre de la unidad en la Iglesia.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Oyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Ten piedad y misericordia de nosotros.

*Bajo tu amparo nos refugiamos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

*Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes. Ya que me protejes tanto como verdadera Madre, haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. AMEN.


FRASES DE LA BIBLIA QUE
TE AYUDARAN A MEDITAR

"Cuando un forastero viva junto a ti, en tu tierra, no lo molestes. Al forastero que viva con ustedes lo mirarás como a uno de ustedes y lo amarás como a ti mismo, pues ustedes también fueron forasteros en Egipto. Yo soy Yahveh, tu Dios" (Lv 19,33-34).

"No opriman a los extranjeros, pues ustedes ya saben lo que es ser extranjero. Lo fueron ustedes en la tierra de Egipto" (Ex 23,9).

"Amados hermanos, les ruego que por ser extranjeros que viajan fuera de su patria, se abstengan de los deseos malos que hacen la guerra al alma. Lleven una vida ejemplar en medio de los que no conocen a Dios" (1 Pe 2,11-12).

"Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos del pueblo de los santos: ustedes son la casa de Dios" (Ef 2,19).

"Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Marcos 1 6, 1 5).


"Como Pájaro que vaga lejos de su nido, así es el hombre que anda lejos de su tierra natal" (Proverbios, 27,8).


LA IGLESIA LES HABLA
A LOS MIGRANTES


El Papa Juan Pablo II nos exhorta:

"A la familia, cuya misión consiste en transmitir los valores de la vida y del amor, en la emigración resulta difícil vivir esa vocación precisamente por el éxodo migratorio que le afecta de distintas maneras.
Muchas veces los trabajadores se ven obligados a permanecer, durante largos meses y a veces años, lejos de sus esposas.
Con frecuencia la emigración implica la separación de padres e hijos y éstos últimos entran a formar parte de la sociedad privados de la imagen paterna y educados según los comportamientos de las personas ancianas, no siempre capaces de ayudar a las jóvenes generaciones a proyectarse hacia el futuro.
La Iglesia "Sacramento de salvación" para todos los hombres y para todo el hombre, defiende los valores fundamentales de la familia, más allá del modelo cultural en que ésta se halla estructurado, y denuncia los obstáculos que se le ponen, reivindicando la libertad de movimiento y de decisión, así como el derecho primario a la educación que pertenece a la familia misma. Habrá que trabajar siempre para que las familias estén enteramente unidas. Las familias de emigrantes deben tener la posibilidad de encontrar siempre en la Iglesia su patria."

( Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial del Migrante.
Noviembre de 1986 ).


Nuestros Obispos Mexicanos
nos invitan a reflexionar:

"Exhortamos a aquellos que están en víspera de tomar la decisión de alejarse de su tierra y de su familia para ir a buscar mejores ingresos, a reflexionar, antes de partir, en los daños y peligros a los cuales se exponen:
1.- Las deudas y compromisos económicos que asumen para obtener el dinero del viaje. ( ¿Podrán pagarla después? ).
2.- El liquidar o comprometer su pequeño patrimonio familiar. (¿Valdrá la pena?).
3.- La separación y, a veces, división familiar. (¿Ese es el precio que se paga?).
4.- La tristeza, soledad y angustias de mamás, esposas e hijos.
5.- La explotación que pueden sufrir en diversas formas y lugares.
6.- Los riesgos de las substituciones afectivas, creando nuevas familias al margen de la ley civil y eclesiástica.
7.- La pérdida de dignidad y la consecuente frustración ante los fracasos, las excesivas exigencias de trabajo, la ambición estimulada, los rechazos o las competencias desleales.
8.- Y está siempre el "Complejo del migrante" que no quiere regresar nunca como "derrotado" y se halla así bajo una presión social y psicológica personal.
"Sin embargo, cuando la decisión de emigrar es un hecho, les recordamos queridos hijos e hijas del camino:
1 .- Ser portadores de esperanza y de una cultura del espíritu, conforme a las tradiciones y a los valores humanos que llevamos en nuestra cultura, allá donde nuestro camino nos lleve, en medio de una sociedad más y más sedienta de autenticidad.
2.- La oportunidad de compartir la fe recibida de nuestros padres en medio de otras comunidades."

("Migración: reto y compromiso" Carta pastoral de los Obispos de la Frontera Norte de México, Enero de 1988).


Juan Bautista Scalabrini

Fue un Obispo italiano que se interesó en la Iglesia por el fenómeno de las migraciones. Por eso fundó una Congregación Religiosa llamada "Misioneros de San Carlos", cuya finalidad es propiciar el bien humano y espiritual de los migrantes.
Hoy en día los Misioneros de San Carlos están presentes en veinte naciones interesándose por los problemas de los migrantes y ayudándolos a vivir su fe en circunstancias muchas veces de marginación, de explotación y de soledad.

Juan Bautista Scalabrini decía:

"Para el hombre la patria es la tierra que le da el pan".

"Llevar donde haya migrantes el consuelo de la Fe y la sonrisa de su tierra".

"No olvides que mientras vivamos en la tierra, somos peregrinos en búsqueda de una patria que no es terrenal”.

“Emigran las semillas, los pájaros, los animales y, más que todo, el hombre, siempre como instrumento de la Providencia que preside y dirige los destinos de la historia rumbo a la meta final. La migración da al hombre el mundo como patria".


San Ambrosio

Fue Obispo de Milán. Desempeñó su ministerio con gran celo pastoral, protegiendo con valentía los derechos de los más pobres.

Con respecto a los migrantes decía:

"No hay otra cosa más odiosa que discriminar a un forastero y luego exigirle que se porte como un ciudadano del país".


PEQUEÑO DIRECTORIO
DEL MIGRANTE

ALBERGUE JUVENIL DEL DESIERTO
Carpinteros 1515 G y H,
Colonia Industrial, 21010 Mexicali, B.C.
Tel: ( 65 ) 54 53 64, Fax: (65) 54 60 45

CASA DEL MIGRANTE DE TIJUANA, A.C.
(CENTRO SCALABRINI)
Calle Galileo 237, Colonia Postal.
22350 Tijuana, B.C. Tel. ( 66 ) 82 51 80

CASA YMCA MENORES MIGRANTES
Blvd. Cuauthémoc Sur 3170,
Colonia Chula Vista, Tijuana, B.C.
Tel. (66) 86 13 59

CASA DEL MIGRANTE
Parroquia de la Virgen de Guadalupe (Anexo)
Tecate, B.C.
Colonia Centro

CASA DEL MIGRANTE:
Neptuno 1850, Apartado 34,
Col. Satélite, 32540 Ciudad Juárez, Chih.
Tel. ( 16 ) 87 06 76

CENTRO DE ENTRENAMIENTO
PARA EL TRABAJO (CET):
426 S. Spring St., Los Angeles, CA 90013
Tel: ( 213 ) 687 - 9350

CENTRO DE ESTUDIOS
FRONTERIZOS Y PROMOCION
DE LOS DERECHOS HUMANOS
Reynosa, Tamaulipas. Tel. (89) 22-24-41

CENTRO MADRE ASSUNTA
Galileo 2305, Colonia Postal.
22350 Tijuana, B.C.
Tel. y fax (66) 83 05 75

CENTRO DE APOYO AL
TRABAJADOR MIGRANTE (C.A.T.M.)
Jabonera 6, Colonia Nueva.
Mexicali, B.C. Tel. (65) 53 48 82

COALICION PRO DEFENSA DEL
MIGRANTE (Tijuana y Mexicali )
Tel. 01-800-711-0101.
Llamada gratuita

COMITE DE LOS AMIGOS AMERICANOS
( San Diego, California )
Tel. (619) 233-4114
( Houston, Texas )
Tel. (713) 926-2799

C-VISA
(Coachella Valley Immigration Service and
Assistance, Inc.)
A NON-PROFIT CORPORATION
934 Vella Road,
Palm Springs, CA. 92264
Tel (619) 327-1579. Fax (619) 325-2869

FUNDACION DE OPORTUNIDADES
MEXICO-AMERICANAS (MAOF):
401 N Garfiel Ave.
Montebello, CA 90640
Tel: ( 213 ) 890 - 9600

Mensajes de mis familiares
(Página en blanco)


Mensaje de los sacerdotes
de mi pueblo
(Página en blanco)


INDICE

Pág.

Mensaje de tu Obispo.
Oraciones para diversas circunstancias.
Oraciones por algunas personas en especial.
El Rosario del migrante.
Frases de la Biblia que te ayudarán a meditar.
La Iglesia habla a los migrantes.
Pequeño Directorio del migrante.
Mensajes de mis familiares.
Mensaje de los sacerdotes de mi pueblo.


MIS DATOS PERSONALES

Nombre: __________________________
__________________________________

RESIDENCIA EN EE.UU.

Calle: _____________________________
Ciudad: ___________________________
Teléfono: __________________________

En caso de accidente deseo el auxilio espiritual de un sacerdote católico.
También pueden comunicarse con:
__________________________________
Domicilio: _________________________
Ciudad: ___________________________
País: ___________ Tel: _______________

DEVOCIONARIO DEL MIGRANTE
Una publicación católica de la Comisión Diocesana de Pastoral Social, en su Departamento de Migrantes.
Diócesis de San Juan de los Lagos, Jal., México, 1997


IMPRIMATUR
Sr. Cango. D.
JORGE ELIAS CHAVEZ GONZALEZ


Apartado 1, Morelos 30
47000 San Juan de los Lagos, Jal.
Tel: (378) 5 05 70; 5 06 57;
Fax: 5 29 71


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